De inmediato, el personal policial actuó con rapidez y logró que el menor reaccionara mientras se coordinaba su traslado en un móvil policial junto a su madre hasta el CEPSI.
Al llegar al nosocomio, el pequeño fue recibido por el personal médico, quienes determinaron que presentaba una fiebre de 38,5°C, lo que habría desencadenado las convulsiones. Tras ser estabilizado, quedó bajo observación médica.
La acción rápida y efectiva de los funcionarios fue clave para garantizar la asistencia inmediata del menor, demostrando su compromiso con la comunidad en situaciones de emergencia.